EL CAIRO (De una enviada especial).- Una declaración de tan sólo 20 segundos, realizada a las seis de la tarde por el desacreditado vicepresidente Omar Suleiman, puso fin a un régimen de 30 años en Egipto y desató ayer la fiesta más grande que jamás se haya visto en la mayor nación árabe.
"Ciudadanos, en nombre de Dios misericordioso, en la difícil situación que Egipto está atravesando, el presidente Hosni Mubarak decidió renunciar a su cargo de presidente de la república y le encargó al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas la administración de los asuntos del país. Que Dios nos ayude."